martes, diciembre 28, 2004

En Portada

Todas las mañanas, cuando ya vestido y desayunado salgo de "mi hostal", camino hasta mi coche ya sea bajo el sol o bajo la lluvia... alguna vez, incluso, cuando aun no ha amanecido... En esos 100 o 2oo metros, que es la distancia a la que suelo aparcar, pienso en qué sucedería si en vez de abrir la puerta del coche me fuese dejándolo allí sin dar más explicaciones a nadie.
Supongo que tardarían unas horas en darse cuenta en mi oficina que aquello no es normal ya que, aunque llego tarde habitualmente, nunca falto al trabajo sin avisar el día antes.
Tras unos momentos de duda llamarían a mi móvil, que estaría convenientemente desconectado. Tras varios intentos y después de que el buzón de voz no admitiese más mensajes llamarían a mi hostal donde les dirían que sí, que había salido como todos los días y que no habían notado nada raro.
Unas horas después llamarían a mi casa donde, sorprendidos, les dirían que no, que no había vuelto a casa y mi madre, que siempre ha tenido un sexto sentido (pero sólo para las cosas más trágicas), comenzaría a pensar que algo malo me tenía que haber sucedido. A partir de entonces todo, como una fila de piezas de dominó, comenzaría a precipitarse. Tras buscarme durante horas encontrarían mi coche aparcado donde siempre y lo más extraño, cerrado como si yo no lo hubiese tocado aquella mañana. Llamar a la policía antes de 24 horas no tiene sentido así que los esfuerzos serían, por el momento, privados. ¿Tenía algún amiga?, ¿Alguien escuchó algo ayer?... Revisarían los papeles que inundan mi escritorio en busca de una pista que les diese la tranquilidad de decir "ya sé donde está", algo como una invitación para un viaje al Caribe. Pero no. No habría nada porque hasta aquella mañana, al salir del hostal, no se me habría ocurrido que ese era el día en el que lo haría. Me imagino que para entonces, varias horas después de que la voz de alarma saltase, comenzaría a haber lágrimas de nerviosismo y angustia. ¿Un secuestro?. A las 24 horas la policía entraría en acción. Tras preguntar a todos mis conocidos llegarían a la conclusión, aunque nunca lo dirían, de que tenía más de una razón para irme voluntariamente. ¿Pero quién no la tiene?. Investigarían mis últimas llamadas telefónicas, mis movimientos bancarios... intentando dilucidar alguna pista que tuviese que ver con mi marcha. Ya para entonces la prensa se habría hecho eco de la noticia y se publicaría una pequeña columna en la sección de local del periódico... sólo en local, que tristeza... me marcaría entonces el objetivo de llegar a nacional e incluso a portada. Una llamada a mi casa de un hombre con acento extranjero pondría en jaque a las autoridades: "2 millones de euros o no volverán a ver a su Cat. Tienen 48 horas para dejarlas bajo el puente de...". (Ni que decir tiene que ni mis padres, ni mi novia, ni nadie que yo conozca tiene 2 millones de euros). A las 48 horas de mi desaparición, 24 horas antes de que el plazo dado por el secuestrador extranjero expirase, una llamada a un periódico daría la puntilla a mi camino a primera plana... "La desaparición de Cat Morgan está relacionada con...". No podía ser verdad... pero si parecía un buen chico... pero si... A las 72 horas un dispositivo policial rodearía el puente de... mientras alguien de mi familia, posiblemente mi hermano mayor bajaba la ladera con una maleta vacía. Pero nada. Los secuestradores nos han visto, pensaría más de un agente. Una manifestación congregaría a todas las personas que me conocen para pedir mi liberación. Noticia nacional pero sin ser todavía portada. 94 horas después de mi desaparición, a las 9 de la mañana, saldría de mi escondite y cogería un taxi para dirigirme a la puerta de mi hostal. Como si nada hubiese pasado saldría caminando hacia mi coche. Arrancaría y me dirigiría a mi oficina donde todo el mundo al verme entrar, como si nada hubiese pasado, me miraría con recelo. Me sentaría en mi mesa y llamaría a mi familia para decirles que esa noche no iría a cenar. Después encendería el ordenador y me pondría a escribir a la espera de que la policía, mi familia, mis amigos y sobretodo, algún periodista se acercase a preguntarme dónde había estado. Yo sólo respondería, "durmiendo", y de ahí a la portada sólo habría el tiempo en el que el redactor escribiese el titular y el lead.
Y mientras me imagino eso leo que hay otros que lo hacen, pero a lo bestia, y les sale bien.

lunes, diciembre 27, 2004

El remedio de Bush para la gripe

El viernes, día de nochebuena, comencé a encontrarme mal... peor que mal... veía, como Asterix y Obelix, que el cielo caía sobre mi cabeza. Así las cosas decidí hacer lo que cualquier buen ciudadano, sobretodo si es español, haría: Automedicarme.
Después de valorar los síntomas frente al espejo (dolor de garganta, dolor de cabeza, catarro...) decidí recetarme seis tipos de medicamentos distintos con la esperanza que, al menos uno de ellos, fuese la solución a mis problemas. Así, después de una visita al mueble farmacia de mi madre, comencé a tomar los siguientes medicamentos, a saber: Espidifen, Zitromax, efferalgan, Flumil, Utabon y pseudoefedrina. El caso es que uno de ellos, o varios, funcionaron y tres días después estoy plenamente recuperado salvo por un ligero dolor de cabeza que espero que con un par de Gelocatil (que pal caso es lo mismo que el efferalgan pero en pastilla) se pase.
Ahora comprendo lo que hizo Bush en Irak... entrar rápido y arrasando para curar los males del mundo. Aunque a él no le funcionó demasiado bien.

jueves, diciembre 23, 2004

La navidad 29

Y mañana comienza mi navidad número 29 de las 80 que me he propuesto vivir si el tabaco, el alcohol, la genética y el señor Bush lo permiten.
Poco, o nada cambiará este año con respecto a los anteriores... todavía no he podido ahorrar lo suficiente para mi isla desierta, ni escribir un guión a la altura de los de David Mamet, ni creerme que la industria audiovisual española sea eso, una industria, ni he visto perder las elecciones a Fraga... espero que el año que viene pueda tachar una de las cosas de esta lista y ser un poco más feliz... ¿Se imaginan cual?

martes, diciembre 21, 2004

La suerte buscada

En España nos hemos gastado en total cerca de dos mil quinientos millones de euros en el sorteo de la lotería de navidad de mañana.
Haciendo una media, de esas estúpidas que no sirven para nada, sale que cada español se ha gastado cerca de 63 euros, o lo que es lo mismo, que algunos no han jugado un céntimo y otros se han gastado la mitad del sueldo en un número que esperan que les cambie la vida.
Siguiendo con las cifras parece que los gallegos, en su conjunto, se han gastado más de 137 millones de euros.
En concreto los gallegos de Rianxo, donde el año pasado cayó el gordo, se han gastado más de un millón de esos 137.
Y todo para que mañana soltemos la misma frase de siempre sobre que lo importante es tener salud.
Después de leer todas esas cifras en diferentes medios me pongo a pensar en esa frase que me repetía mi madre ("tú tendrás que buscarte tu suerte") y leo una noticia que me abre los ojos. ¿Alguien se anima?

Tanta belleza

"Cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo, a veces siento como si la contemplase toda a la vez y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar, pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. No tienen ni idea de lo que les hablo seguro, pero no se preocupen, algún día la tendrán."
Allan Ball

lunes, diciembre 20, 2004

B.S.O

Ayer, después de salir de la divertida comida navideña de empresa... de la comida navideña de empresa... fui a tomar algo con esos compañeros con los que trabajo todos los días y con los que no necesito una comida especial para quedar. Durante un par de horas, quizás fueron menos, estuvimos charlando sobre la vida... sobre la irrealidad de las relaciones en el cine, especialmente en las películas porno, sobre cuantos pisos hacen falta para hacer el amor en un ascensor (mínimo 5), sobre listas de por que tienes que quererme... mientras mi vida giraba como una lavadora en proceso de centrifugado.
Después, ya solo, me dirigí a mi coche, giré la llave del contacto y apague la radio para dejar que la Banda Sonora Original de mi vida comenzase a sonar.
Es curioso como cuando conduces, y todo te va bien, la gente a tu alrededor baila a tu ritmo... y es más curioso aun como, cuando conduces, y todo se derrumba, la gente deja de bailar y ni siquiera escucha esa canción que hacía unos meses daba especial sentido a todo.
Ayer mi Cd estaba sucio, o quizás roto, y por mucho que intenté limpiarlo fue imposible y no conseguí que sonase nada... al menos durante unas horas porque a las 2 de la mañana todo cambió y sin hacer nada escuché una música al otro lado de la habitación del hostal: Era la nueva canción y al asomarme a la ventana vi que, en la soledad de la calle, un perro vagabundo bailaba mirando una bolsa de plástico que hacía lo propio con el viento. Me vestí, recogí mis cosas y conduje por la ciudad camino del tema 14 (final del disco), mientras un par de policías, un vagabundo somnoliento, un barrendero cansado y dos jóvenes enamorados golpeaban con sus pies al ritmo de mi canción.
Cuando el disco terminó era muy tarde y volví a quedarme dormido convencido de que al día siguiente todo, o nada, seguiría siendo igual, convencido de que a veces echar de menos a alguien es la mejor forma de demostrarle que la quieres.

jueves, diciembre 16, 2004

En boca cerrada

Leo en la prensa el siguiente titular: "Fraga, partidario de cerrar la comisión del 11-M y no reabrir la del «Prestige»".
A este paso los delincuentes en espera de juicio empiezan a frotarse las manos pensando en la amnistía general que seguirá al cierre de cualquier tipo de investigación relacionada con un delito. Lo mejor de todo es la declaración de Don Manuel que se incluye en la noticia refiriéndose a la comparecencia de la portavoz de la Asociación de Víctimas del 11-M, Pilar Manjón, en la comisión: «Digo lo mismo que lo que dijo la señora llorosa de ayer».
Acojonante.

Justicia divina

Encuentro en Internet una estadística sobre los más de 500 miembros del Congreso de Estados Unidos:
- 29 han sido acusados de abuso conyugal.
- 7 fueron arrestados por fraude.
- 19 fueron acusados por emitir cheques sin fondos.
- 117 han quebrado por lo menos 2 negocios.
- 3 fueron arrestados por asalto.
- 71 no pueden tener tarjeta de crédito por tener malos antecedentes comerciales.
- 14 fueron arrestados por cargos relacionados con la droga.
- 8 han sido arrestados por robar en comercios.
- 21 están en pleito judicial por demandas.
- 88 (sólo en 1998) fueron detenidos por conducir ebrios.
Así que a partir de ahora cuando vea a alguien entrando en un juzgado, acompañado por dos policías y con la cara cubierta, me imaginaré que quizás, detrás de esa cazadora, esté Aznar, o Rajoy o Zaplana o... Justicia divina.

miércoles, diciembre 15, 2004

Y pese a todo hay que seguir sonriendo

"El sexo es lo más divertido que he hecho sin sonreír".
W.A

martes, diciembre 14, 2004

2046

"Todos los recuerdos son rastros de lágrimas"
Won Kar-Wai

Naúfragos

Ayer leí en la prensa que un barco gallego, el 'Balueiro Terceiro', había encallado en un atolón cerca de las islas Fiyi (sur del Pacífico). Los marineros permanecieron en una isla desierta durante varias horas antes de ser rescatados. Recuerdo entonces a Truman Burbank... ese joven ingénuo que nunca consiguió escapar a Fiyi aunque en el intento descubrió que su vida no era lo que él pensaba... y me doy cuenta de que, lo que cada uno de nosotros quiere lo tiene otra persona en el mundo que posiblemente quiera otra cosa completamente distinta. Unos quieren irse de Fiyi para encontrar una vida perfecta y otros quieren dejar una vida perfecta para irse a Fiyi.
Puede que todos seamos naúfragos en nuestras islas personales.


lunes, diciembre 13, 2004

Un hombre sin cabeza

A veces el cine llega a convertirse en arte, mientras sigue entreteniendo que es de lo que se trata también... porque Bergman, aparte de hacer pensar y reflexionar, entretiene... Eso es lo que pasa con el cortometraje L'Homme sans tête. Francés pero dirigido por el argentino Juan Solanas es un precioso cuadro de esos que nunca te cansarías de mirar. Es de esas imágenes que se te quedan en la retina horas después de salir de la sala.

Más de 70 películas al año

El audiovisual español no es una industria y si alguna vez dio la mínima sensación de poder llegar a serlo está que se nos muere entre las manos... Hago esta reflexión, que lleva mucho tiempo rondándome la cabeza, después de asistir durante este fin de semana a un festival en el que se proyectaron una veintena de cortometrajes, todos españoles menos uno.
Siempre pensé que el cortometraje era la vanguardia de cualquier "industria" audiovisual... ese formato en el que los nuevos directores, guionistas, directores de fotografía... podían dar rienda suelta a su creatividad para demostrar que su voz merece la pena ser escuchada... Pero no es así. Los cortometrajistas parece, como me decía un conocido durante el cigarro antes de la entrega de premios, que tienen 50 años y no 25. Emulan a Garci, a Fernando León, a Amenábar... o peor aun... cuentan historias que tan sólo le interesan a ellos, o a sus familias, olvidando que el cine es... más que nos pese... un entretenimiento para el público y que gracias a él existe. El cine a veces es arte pero siempre debe entretener y llenar de fantasía la mente de los que pagan su entrada. Cada año se hacen en España 70-80 películas. Se estrenan unas cuantas y tienen éxito una minoría... ¿Cuántas recuerda de las que se han estrenado este año?. 4, 5, como mucho 6... ¿No será que tenemos un problema?

viernes, diciembre 10, 2004

¿Perdidos?

Leo en la contraportada de El País la historia de Romam Chhung Loeung, un guerrillero jemer, que en 1979 decidió huir a la jungla, junto con otras 11 personas entre familiares y amigos, escapando del horror que asolaba su país.
25 años después, es decir, el mes pasado, vestidos con cortezas y hojas de árboles, volvieron a la civilización ajenos a los cambios que se habían producido en su país y en el mundo. Salieron 12 y volvieron 34, de los cuales lógicamente 22 son niños y jóvenes. Lo más sorprendente de todo es que uno de esos jóvenes, que nació y vivió en la selva sin conocer nada más del mundo moderno que las estelas de los aviones que surcaban el cielo, declaró que "Te sientes como al pasar de la oscuridad a la luz"... Entonces no puedo dejar de pensar en lo que siempre repite un amigo mío... lo único que da la felicidad es la ignorancia.

jueves, diciembre 09, 2004

Dos playas desiertas

Una vez un muy buen amigo, de esos que sólo se encuentran una vez en la vida y que no se pueden perder, de esos que te dicen las verdades aunque duelan, de esos que no se pueden dejar escapar, me dijo que si fuera yo se iría a una isla desierta. "Los guionistas podéis escribir desde cualquier sitio".
Claro que entonces yo no le hice caso.
Hace poco una amiga, de esas que tampoco se pueden dejar escapar, me dijo que su sueño, ese por el que lo abandonaría todo, era ir a una isla desierta en la que le estuviese esperando una casa, con la ropa ordenada por colores, una cena y un paseo a la luz de la luna por la arena.
Y ahora pienso si debería hacer caso a mi amigo.

Ocho horas

9 y media de la mañana y ya estoy en marcha de nuevo.
No sé que guionista tenía al lado de su ordenador un saco de dormir para no perder tiempo yendo al dormitorio de al lado. Trabajaba ocho horas, dormía ocho horas, trabajaba de nuevo ocho horas, dormía ocho.... independientemente de que fuese noche o día, hasta que terminaba el guión que tenía entre manos. Lo malo de eso es que cuando terminas ese guión aparece otro y otro y siempre aparece otro que te obliga a encerrarte de nuevo... y si no tienes cuidado terminas encerrado en el despacho sin detenerte para mirar por la ventana.

miércoles, diciembre 08, 2004

La niña del sueño

"Perder a alguien por miedo. Dejar pasar el amor de verdad por temor al dolor. Malgastar la existencia y el talento en un trabajo absurdo. Guiarse por la esperanza y no por la experiencia. ¿La vida? La vida es eso que discurre mientras tratas de averiguar qué es la vida, soltó John Lennon. Se vive en un país en el que suceden cosas. Las cosas pasan y quedan en los libros de Historia. La historia personal la conforman recuerdos y personas. Las personas van y vienen. Hasta que una noche de lluvia quedan grabadas a fuego en el corazón."
Fernando Castets y Juan José Campanella

Harvey Milk que estás en los cielos


Me senté delante del televisor y allí estaba Harvey. Le miré a los ojos y me quedé atrapado como cuando conoces a una persona de esas que sabes que te van a cambiar la vida. Durante las dos horas siguientes me emocioné, lloré, sonreí, me enfadé... y finalmente me prometí que recomendaría ese documental a todos aquellos que siguen convencidos, casi 30 años después de su muerte, que ser homosexual tiene algo que ver con manzanas y peras.

martes, diciembre 07, 2004

80 puntos de giro

80 son las navidades que, siendo optimista, cualquiera de nosotros terminará viviendo. 80 navidades, 80 semanas santas, 80 primaveras, 80 veranos... sólo 80... como mucho 90... con suerte 100... si es que a llegar a los 100 se le puede llamar suerte.
Hace años una novia me gritó, diez segundos después de que le dijese que necesitaba un tiempo para pensar en lo nuestro, que tenía un problema. Según ella necesitaba puntos de giro en mi vida para ser feliz y por eso mismo nunca conseguiría serlo de todo. Entonces pensé que estaba resentida, pero con el tiempo me di cuenta de que aquella novia (que luego fue amiga, luego rollo, para volver a ser novia, de nuevo amiga, rollo... y finalmente un buen recuerdo) tenía cierta razón.
Como en las películas, necesito puntos de giro que me hagan sentir que continúo vivo, que me hagan seguir pegado a la butaca, que me hagan darme cuenta de que todo esto sigue valiendo la pena, que me hagan seguir queriendo pagar la entrada del cine, mientras tecleo la página 40 de un nuevo guión en mi navidad número 29.

lunes, diciembre 06, 2004

On golden pond

La primera vez que acudí al estanque dorado tenía 10 años... Fue mi padre quien me lo enseñó allá, tras las montañas. Desde entonces, cada cierto tiempo seguí viajando allí para no olvidar que los colimbos regresan cada año pase lo que pase, que casi siempre es el tiempo. Pero un día de noviembre la cinta de vídeo me dejó a medio camino durante el vigésimo viaje. Durante los siguientes años no pude acompañar a Ethel y a Norman en su cementerio de elefantes y tuve que tararear el canto del colimbo de memoria. Al menos hasta hace unos meses cuando de nuevo salí a pescar el pez más escurridizo con perdón de Tim Burton.

domingo, diciembre 05, 2004

Quiero ser David Mamet


"El amor mueve el mundo. El amor al dinero".
David Mamet

sábado, diciembre 04, 2004

¿Dónde estás Steven Bochco?


Hace unos años, en España, la mayoría de la gente veía y le gustaba "Canción Triste de Hill Street" (encantadora traducción de un original menos etéreo) o "La ley de los ángeles"... Era esa misma gente que votaba a la izquierda de forma mayoritaria. Era la época en la que nuestros padres controlaban el mando de la televisión y nos mandaban para cama justo antes de empezar "El misterio de Salem's Lot" (que veíamos a escondidas desde la puerta del salón). Eran esos años en los que cantar que el señor bajito tenía el culo blanco porque lo lavaba con una conocida marca de detergentes suponía todavía un "schhhhh" temeroso de tu madre.
Pero algo sucedió, que sigo sin comprender, porque en un momento dado nuestros gustos cambiaron y empezamos a ver "Manos a la obra" o "Los Serrano" y le dimos la mayoría al PP.

Ahora hemos vuelto a girar a la izquierda y quizás, cuando menos lo esperemos, Steven Bochco volverá a acompañarnos por las noches y recordaremos lo que nos gustaba de verdad.

Mirando por la ventana

Ya lo dijo Burton Rascoe: "Lo que ninguna esposa de un escritor puede entender jamás es que un escritor está trabajando cuando está mirando por la ventana". Todos los días, nada más levantarme, me asomo a la de la habitación del hostal en el que me alojo. No quiero saber qué día hace, porque eso no va a afectar a lo que haga el resto del día. No quiero saber a dónde voy a ir, porque lo sé antes de girar la manivela que hace subir la persiana. No quiero airear la habitación, porque lo hace la señora de la limpieza...
Sólo quiero ver si allí fuera, en la calle, hay una historia que merezca la pena ser contada, justo antes de sentarme delante del teclado.

viernes, diciembre 03, 2004

Las horas en Atlántida

"Mirar la vida a la cara, conocerla por lo que es, quererla por lo que es. Es derecho de todo ser humano."
David Hare
" Ese será el beso por el que medirás los demás el resto de tu vida."
William Goldman

jueves, diciembre 02, 2004

El efecto Kirk Douglas


Mi padre siempre me decía que Kirk tenía algo que hacía que, por el mero hecho de salir en una película esta fuese interesante... Ese es el efecto Kirk Douglas... Esa sensación de que, haga lo que haga (aunque no haga nada) o diga lo que diga (aunque esté en silencio) su sola presencia llena los fotogramas a un ritmo muy superior al de sus compañeros de reparto.
Ese efecto se da también en otros actores y algunas veces, las menos, en personas de la vida real que nunca te cansarías de mirar, incluso cuando estás dormido.

miércoles, diciembre 01, 2004

Sordomudos

Documentándome para el que, tiempo después, sería mi primer guión me reuní con dos inspectores de policía que me hablaron sobre su experiencia profesional.
Entre otras muchas anécdotas, mientras tomábamos un café, me contaron que en Marbella se habían infiltrado en una banda organizada dedicada al narcotráfico. Uno de ellos se había hecho pasar por un mafioso mientras el otro había adoptado el rol de su inseparable compañero sordomudo, y corto de mente. De esta forma, el segundo, conseguía quedarse a solas con los delincuentes y enterarse de cosas que de otra forma les habría sido imposible descubrir.
Después de una hora charlando salimos de la cafetería y nos dirigimos al lugar donde, una noche, habían detenido a uno de esos narcotraficantes de los que todos hemos escuchado hablar. En el camino, mientras miraba por la ventanilla del coche me quedé pensando cuántas veces me habría gustado hacerme pasar por sordomudo para enterarme de lo que realmente piensan algunas personas... y cuántas veces me habría gustado serlo de verdad para no enterarme de lo que dicen otras muchas.