miércoles, marzo 30, 2005

Preguntas difíciles

Hay preguntas que merecen una respuesta meditada. Preguntas con respuesta de "sí" o "no" (al estilo examen test) que nos acompañan durante las diferentes fases de nuestra vida: "¿Tienes ganas de hacer pis?", "¿Has roto este jarrón?", ¿Has bebido?", "¿Has fumado?", "¿Quieres salir conmigo?", "¿Estás sola?"... Todas ellas necesitan de un tiempo, segundos, minutos, a veces incluso horas, de reflexión ya que dependiendo de la respuesta dada podremos adivinar algunas de las claves de nuestro futuro... Pero ninguna de esas preguntas se puede asemejar a la que, tu pareja, un día en cama, justo antes de girarte hacia la mesilla de tu lado para echarte a dormir, te ha hecho o hará: "Cariño... ¿si algún día te pusiera los cuernos me perdonarías?".
Aunque en la oscuridad absoluta no sirva de nada abrir los ojos como platos lo haces y entonces... durante unos segundos... piensas en la respuesta a esa pregunta. Si le dices que sí la perdonarías parece que le estás dando carta blanca para acostarse con ese tío del trabajo con el que ha quedado a cenar un par de veces. Imagínense: "No te preocupes, mi novio me lo va a perdonar". Si le dices que no, que ni de coña perdonarías esa traición, te arriesgas a que lo haga de todas formas pero que tú no llegues a enterarte (¿ojos que no ven corazón que no siente?). Después de mucho pensarlo decides que si llevas tanto tiempo con ella podrías perdonarla (al fin y al cabo un desliz lo tiene cualquiera, ¿No?) y cuando se lo vas a decir, cuando vas a dejar claro que tu amor por ella podría superar cualquier hipotética infidelidad, en ese momento, comienzas a darle vueltas a otra variante: ¿Y sí ya lo ha hecho y te lo pregunta para ver si te lo puede decir o no? y ya no sabes qué responder.

lunes, marzo 28, 2005

Jubilación


Acabo de regresar de unos días de turismo (porque para mí las vacaciones son quedarme en casa y leer esos libros que nunca tengo tiempo de leer y ver esas películas que nunca tengo tiempo de ver) y me encuentro con las imágenes del Papa agonizando en directo para todo el mundo y me vienen a la mente las palabras de un cómico gallego sobre el innombrable: "Que no se muera, pero que descanse".

martes, marzo 22, 2005

Después de todo

"Alguien tiene que morir para que los demás sepan apreciar la vida, es el contraste."
David Hare

lunes, marzo 21, 2005

Muy complicado

Hoy, durante los postres, acabamos charlando, tras varios temas, sobre el problema vasco... Durante una hora cada uno de los presentes (de diferentes lugares aunque con una ideología bastante similar) expuso su opinión. Además de concluir que el problema vasco "es muy complicado", como diría Joaquín Sabina, recordé algunas experiencias que había vivido durante mis años de estudiante en Navarra:
Durante los meses anteriores a trasladarme a Pamplona, para estudiar, había escuchado a multitud de personas contarme las anécdotas vividas en País Vasco y Navarra (la famosa e inventada Euskal Herrria). En todas ellas había puntos en común que hacían que en mi cabeza tuviese la sensación de irme a un territorio en guerra, aunque al llegar no fue así.
Nunca he sido creyente, ni de Dios ni de ningún partido político que para el caso es lo mismo. Por eso, al llegar a Navarra quise conocer la opinión de algunos de los implicados. Durante un cumpleaños en un piso, una amiga me presentó a un "líder" de Jarrai. No era un mal tipo (y que nadie se eche las manos a la cabeza). Durante una noche charlé con él, largo y tendido, intentando entender sus motivaciones... y lo cierto es que no las entendí aunque no me amenazó ni me insultó. Claro que sabía que, ese mismo que intentaba razonar conmigo, el fin de semana siguiente estaría organizando una paliza a alguien o preparándose para dar el salto a Francia, pero conmigo fue educado. Varios meses, y atentados después, tuve la oportunidad de hablar con un importante miembro de Gesto por la Paz. Amenazado de muerte por ETA el hombre charló conmigo en su despacho intentando mostrarme un retrato del joven radical que un día pasa de salir de copas a lanzar una piedra y de ahí a empuñar una 9 milímetros contra un concejal del PP. Hijos de inmigrantes (curiosa forma de llamar a gallegos, extremeños, catalanes...) los jóvenes sufrían el desarraigo provocado porque en la tierra de sus padres les llamasen vascos y en País Vasco gallegos, extremeños o catalanes... Por eso cuando alguien les ofrecía la oportunidad de, por quemar un contenedor, sentirse miembros de una comunidad no se lo pensaban dos veces. (La psicología social explica este fenómeno). Después de eso estos jóvenes iban sintiéndose parte del grupo que les pedía cada vez más para seguir formando parte de él. No es excusa, pero ahora, tras 8 años de gobierno del PP, me sigo preguntando si la solución al problema vasco es el enfrentamiento frontal. No quiero con esto decir que hay que negociar con los terroristas pero una de las cosas que nos deben diferenciar de los gobernantes es que mientras YO puedo pensar con el corazón ellos deben hacerlo con la cabeza. ¿Donde está la solución?, ¿en la crispación?. No lo creo.

miércoles, marzo 16, 2005

Secretos de mujeres

Es curioso. El otro día acompañé a esa chica, que acerca sus pies a los míos para calentarlos en las noches de invierno, de compras. Después de dos horas de tiendas y de encontrarme con la mismas parejas varias veces (ellos se aburrían tanto como yo) entramos en una tienda de lencería.
Las tiendas de lencería son como los bricoking... Hay de todo pero la mayoría de las cosas no sabes ni como se usan, ni para que sirven. Tras un rato siguiendo sus pasos, cargado con su cazadora y su bolso, saludando, aunque sin saludar, a los otros hombres que también cargaban con cazadoras y bolsos, y mientras ella iba al probador con 7 u 8 prendas (que son iguales a unos 20 minutos de espera), decidí darme un paseo por la tienda pese a la advertencia de ella ("Espérame un momento aquí"). Fue entonces, en ese viaje de unos cuantos metros a solas por un mundo desconocido, cuando descubrí uno de esos secretos que, por alguna extraña razón, se nos ocultan a los hombres, o cuando menos, no se nos dice. Por eso no quieren que nos alejemos del probador sin ellas. En una de las paredes de la tienda había un gran expositor... A primera vista eran pequeñas cajas muy similares pero cuando me detuve a observar con detenimiento cada una de ellas descubrí que no lo eran. Allí, organizados por un orden que no llegué a comprender, había más de quince tipos de sujetadores: Sin Tirantes, sin aros, deportivo, con aros y foam, sin tirantes con foam, espalda libre, con aros, bra, ,multiposiciones, sin costuras, camiseta con top, con relleno, reductor, superreductor, con cierre delantero, triangular sin aros, embarazo, lactancia... Volví a la entrada del probador y me quedé allí esperando, al lado de los otros hombres que no habían tenido la desfachatez de alejarse y que por eso todavía eran felices, pensando que nosotros, definitivamente, somos mucho más simples que ellas.

martes, marzo 15, 2005

Post-its

Miro mi mesa y, entre los papeles que la inundan, casi no consigo verla. De esos papeles muchos son post-its que tienen apuntadas notas que, supongo, en un tiempo tuvieron sentido pero que ahora lo han perdido... notas como: "2x4, no olvidar", "Llamar a M.C.", "En dos horas en la plaza", "reunión a 3 pero sin R.", "El hotel de siempre"...
Supongo que, como hizo Art Fry para solucionar sus problemas de orden, mejor dicho, de desorden, tendré que patentar una mejora al post-it que recuerde lo que apunté en otro tiempo convencido de que comprendería su significado.

La montaña del alma

Ayer, cuando salía de la oficina, mientras volvía desde el baño a mi despacho para recoger mis cosas, vi encima de la mesa de mi jefe un libro solitario. No sé por qué me detuve a ojearlo. En la contraportada explicaba su argumento: "Una casualidad inicia esta novela: dos tazas de té entrechocan sobre la mesa de un compartimento de tren provocando el contacto entre dos desconocidos que han emprendido un largo viaje y poniendo al protagonista sobre la pista de una misteriosa montaña". No quise leer más... Sin siquiera pensar en el otro libro que me esperaba en mi maleta por la página 123 decidí llevármelo para echarle un vistazo esa noche. Nunca había leído nada de un autor chino, al menos que yo recuerde. Ya en el hostal, acurrucado en la cama, lo abrí sin saber que iba a encontrarme... y la verdad es que... Empecé a caminar hacia Lingshan y no pude parar hasta bien entrada la madrugada... Esta noche cogeré mi mochila y de nuevo emprenderé el camino.

lunes, marzo 14, 2005

6 días

Por tercera vez en lo que va de este invierno, que empieza a dar sus últimos coletazos, he tenido que estar una semana en cama recuperándome de la gripe. El domingo pasado una pequeña molestia en la garganta anunciaba lo que dos días después sucedería. La pequeña pantalla del termómetro pasó de 36 a 40 en 48 horas. Tras una noche de delirio, a solas en la habitación del hostal, entre sudores y lágrimas, me dirigí al médico que concluyó lo que ya sabía. Dos horas después conseguí llegar a mi cama lejos del hostal.
Durante 6 días estuve en casa... moviéndome lo justo para arrastrarme de cama al sofá y de vuelta a la cama pasando de vez en cuando por la cocina para tomar los antibióticos que, esta vez sí, me había recetado un doctor. En 6 días no escribí nada... algo que no me sucedía desde hace años... En 6 días ví como mi familia se desmoronaba para volver a recomponerse de las cenizas esparcidas. En 6 días volví a enamorarme... descubrí que María Teresa Campos ya no es lo que era... tuve sueños y pesadillas (aunque lo parecen no son lo mismo porque unos se tienen despierto y las otras dormido)... volví al médico dos veces... me abrazaron y abracé... estuve en silencio y hablé por teléfono... ví una película que no había visto y cinco que ya conocía... me dormí a las cuatro de la tarde, y a las 6, y a las 8, y me desperté de madrugada con la camiseta empapada... en 6 días no fumé, aunque ya he vuelto a hacerlo... escuché música de nuevo... en 6 días me recuperé, aunque no del todo, y pensé que quizás ya era hora de volver a la vida de siempre... a esa en la que ahora me encuentro, esperando a que alguien entre en mi despacho después de llamar dos veces, pero sin esperar respuesta... como en la vida, vaya.

jueves, marzo 03, 2005

Te quiero

El amigo Vendell me hace referencia, unos posts más abajo, a una condenas provocada por esas traicioneras palabras de las que, una vez las decimos, nunca podemos medir sus consecuencias. Me pregunto si habrá algún estudio que mida cuántas veces somos capaces de enamorarnos a lo largo de una vida (seguro que sí)... cuántas veces nos damos cuenta de que, tras la "decisión" de dejar de querer a alguien, nos hemos equivocado (lo dudo)... cuántas veces podemos llegar a perdonar a alguien para seguir sintiéndonos encadenados (seguro que no).

miércoles, marzo 02, 2005

Jesús

Leo en La Voz de Galicia un artículo de opinión cuya última frase me hace pensar largo y tendido...

EUTANASIA
"GANÓ la eutanasia. Mejor película en habla inglesa a Million Dollar Baby, un filme con un canto final, como una puñalada por la espalda, a la eutanasia. Mejor película en habla no inglesa a Mar adentro, que es, desde el primer segundo, un canto a la libertad para elegir la muerte, si ese es el camino que queremos. La gala más esperada fue por partida doble para la muerte más deseada. Mágico y elegante fue el momento en el que Jorge Drexler se llevó por primera vez el Óscar para una canción hispana y les dio en los morros utilizando el tiempo de agradecimiento en tararear su canción, lo que no le habían dejado hacer por no ser famoso. Por Sampedro me alegro mucho. Logró lo que quería: que se hablase, no de él, sino de la eutanasia tras la cicuta. A los que creen que hizo una barbaridad les diría que se pasasen treinta añitos reatados a una cama y que, después de esa Port Aventura, vuelvan a opinar. Ramón no pidió la muerte para todos, sino para quien la desease en libertad. Absténganse de estos Oscar los que siempre están empeñados en interferir en las vidas de los demás. ¿Cómo era? La viga, en el ojo propio; y la paja, en el del otro. A mí no me escandaliza que el Papa decida morir en la cruz."
César Casal González