lunes, mayo 02, 2005

La importancia de un pie


Uno de los primeros recuerdos que guardo de mi infancia es el de, mientras mi padre pasaba meses navegando, dormir con mi madre. Yo y mi hermano pequeño corríamos por la noche hasta su cama y, uno a cada lado, dejándola a ella en el medio, nos quedábamos en silencio sabedores de que a la primera palabra más alta que la otra volveríamos a nuestra cama castigados (Por entonces los castigos se reducían a eso... a un vuelve a tu cama). Fue entonces cuando descubrí que no podía dormirme sin sentir el pie de mi madre pegado al mío. La tonta importancia de un pie. Con el paso de los años dejé de dormir con mi madre, primero porque yo ya no quería, y segundo porque mi padre se acogió a la jubilación anticipada y siempre he pensado que hay cosas que un hijo no debe saber sobre sus padres. Así fue como durante años olvidé la importancia del pie.
Hace unos meses, después de llegar a casa para pasar el fin de semana, me di cuenta que inconscientemente acercaba mis pies a los de esa chica que me sonríe cuando me mira, y cuando no, y volví a sentirme tan seguro como cuando era niño.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Gracias por encontrar lo que yo ya no buscaba.
Mi hermana y yo también nos mudábamos a la cama de mi madre cuando mi padre navegaba, pero hacía siglos que no lo recordaba.

Gus

04 mayo, 2005 13:00  
Anonymous Anónimo said...

Gracias por encontrar lo que yo ya no buscaba.
Mi hermana y yo también nos mudábamos a la cama de mi madre cuando mi padre navegaba, pero hacía siglos que no lo recordaba.

04 mayo, 2005 13:02  

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