lunes, noviembre 21, 2005

El ojo de la aguja


Habitualmente, mientras escribo un guión suelo ver películas que, o bien por argumento, o bien por tono, me sirven como referentes del proyecto en el que estoy trabajando. Por eso, este fin de semana, a solas, en la oscuridad del salón de mi casa vi la película "El ojo de la aguja".
Me habían hablado mucho de ella pero nada comparado con la sensación que tuve a medida que el final se acercaba. Más que la tensión y la intriga me apasionó esa descripción del amor, sólo perturbada por un "te quiero" innecesario de Donald Sutherland en uno de los momentos claves. ¿Por qué verbalizarlo cuando finalmente queda claro que ese hombre, al que hemos visto matar a varias personas, decide dejarse asesinar por la persona de la que se ha enamorado sin oponer más resistencia que una carrera desesperada hacia una barca?.

2 Comments:

Blogger evam said...

Bueno, quizás es que los actos solos a veces no son bien entendidos, y deben ser reforzados con palabras, por muy innecesarias que estas sean.

30 noviembre, 2005 12:53  
Blogger Cat Morgan said...

Hay ciertos actos, de amor, odio, rencor, venganza, cariño, esperanza... que por mucho que nos empeñásemos no podrían ser malintencionados... o quizás si... hay gente para todo... pero aun así a veces vale la pena arriesgarse. Una caricia a tiempo o una mirada a destiempo pueden ser la mejor expresión de un sentimiento.

01 diciembre, 2005 22:06  

Publicar un comentario

<< Home