21 gramos

"Dicen que todos perdemos 21 gramos en el momento exacto de nuestra muerte... cada uno"
Guillermo Arriaga
Por desgracia somos poliédricos

Tras meses de trabajo, enclaustrados entre cuatro paredes, viendo como otros productores anunciaban rodajes "sonda" (que no se llevarán a cabo jamás), presentando nuestras propuestas bajo una línea editorial arriesgada, hace dos semanas recibimos una de esas llamadas que, de tan esperadas, terminas pensando que a nadie le tocan. De ahí al cava hubo un minuto, de ahí a la alegría desenfrenada dos, de ahí a echar a volar la imaginación (más que de costumbre) tres minutos, de ahí a llamar al restaurante para reservar una mesa para esa noche cuatro. Ya nos habíamos abrazado hacía tres minutos pero volvimos a hacerlo y brindamos al siguiente minuto y al siguiente. Fueron minutos soñados tanto tiempo que parecía que no eran reales.
El otro día una persona me pidió consejo para un amigo. No estoy nada acostumbrado a dar consejos, y menos a que los que doy tengan validez para nadie, por lo que siempre intento evitar tener que hacerlo. Pero el otro día no tuve posibilidad de escaquearme.
"Te quiero a tí y también a tu preciosa mujer, y también a tus hijas, incluso quiero a tu hijo que aún no ha nacido. Me gusta incluso tu furia,yo quiero a todo lo que vive".
Hoy por la mañana, mientras desayunaba en la cafetería del hostal, ví por fin a la pareja que, cada cierto tiempo, reserva una habitación para hacer el amor durante toda la noche.
Ayer por la noche no me alojé en el hostal... decidí a eso de las ocho de la tarde que quería dormir en la habitación 101, única y exclusiva, de mi piso, a más de 100 kilómetros de la 118... a más de 100 kilómetros del perro vagabundo... a más de 100 kilómetros de la soledad de la noche larga y la mañana temprano... a más de 100 kilómetros... Después de llamar al hostal para anular la reserva recogí mis cosas y me dirigí, escaleras abajo, desde mi despacho hasta el aparcamiento. Debía haber algún coche oficial cerca porque el mando a distancia que abre mi coche no funcionaba. Después de introducir la llave en la cerradura y girarla, gesto un tanto inusual hoy en día, los pestillos se alzaron al unísono y la luz del interior, sobre el salpicadero, se encendió.
Desde hace 6 meses cada noche me alojo en el mismo hostal.
Hoy he vuelto a sumergirme en el tráfico de esta ciudad que me acoge con sus piernas entreabiertas...
"Toda batalla se basa en el engaño. Si tu enemigo es superior, evítale. Si tu enemigo está enfadado, irrítale. si estáis igualados, combate. Y sino, espera y recapacita".